Bienvenidos a De Gusanos y Lombrices. Sé Bienvenido... si vienes de buenas, claro.

domingo, 19 de octubre de 2014

The Salvation (2014, Kristian Levring). Un estupendo Frikadeller Western.

Fueron buenos tiempos ésos en lo que John Ford inventó el Western (La Diligencia, 1939), Fred Zinemman lo narró en tiempo real (Solo ante el Peligro, 1952),  George Stevens lo fotografió con la mejor noche americana de su historia (Shane, 1953), Sergio Leone lo hiper fotografíó (revolucionando, de paso, la  Historia del Cine más que toda la noveulle vague junta) hasta que Sam Peckinpah enterró la mítica del género con su magistral Grupo Salvaje (1969). 

Terminaron los 60 y terminó el western que durante el casi medio sigo que ha pasado desde entonces ha vivido de crepúsculos, antropologías, revisionismos, ocasos, homenajes y ninguna reinvención. ¿RIP?.


Pues no, porque el western es la historia de la civilización contra la barbarie y, mientras haya barbarie (que parece que hay cuerda para rato), tendremos western aunque sea en las dosis mínimas necesarias para la supervivencia cinéfila.

Para los yonkis del género traemos hoy a nuestro blog un western danés.

En serio.

Un western danés.

Y resulta que es un buen western.



The Salvation es una historia de Venganza que en el Oeste es sinónimo de Justicia, o sea, de civilización, o sea de exterminio de las bestias aunque tenga que ser a tiros. Es la historia de un inmigrante danés que huye de una guerra europea (Dinamarca vs. Alemania, 1850) y que busca una nueva vida en los USA, tierra de  oportunidades.

Tras siete años de duro trabajo en compañía de su hermano (otro veterano de guerra como él), Jon (Mads Mikkelsen) alcanza a sublimar sus sueños de pionero: consigue traer consigo a su esposa y su hijo pequeño. Durante el primer viaje en diligencia la tragedia golpea a la familia con crueldad... Comienza una espiral de venganzas y, cómo no, de violencia a golpe de Colt y Winchester. 

Nada más. 

Y nada menos.

No se pierdan The Salvation porque cuenta con una ambientación sobresaliente, una fotografía asombrosa y una sobriedad narrativa ante la que me quito el sombrero. Un peliculón para los fans del western como yo.

Y, of course, una banda sonora como dios manda (con leit motiv homenaje a Ennio Morricone).

lunes, 13 de octubre de 2014

The Homesman (2014, Tommy Lee Jones). Un western feminista.

La gran ecuación de la Humanidad es ésta: C = A + P. 

O sea, Civilizacion = Asfalto + Policía. El asfalto sirve para protegernos de los animales y la policía para protegernos de los animales antropomorfos. Sin asfalto ni policía nos encontramos a merced de los elementos, o sea, en medio del caos. Y eso si tienes la suerte de ser hombre porque si naces hembra tienes que combatir otra amenaza tremenda: el hombre.


Pues de esto va The Homesman porque es, todos en pie, un western feminista. Dos conceptos maravillosos que unidos consiguen, en el caso de las película que recomendamos hoy, un western sobresaliente.

Mary Bee (Hilary Swank) es una solterona treintañera que vive en medio de Nebraska en 1855 que es como decir que vive en medio de la nada. Mary está soltera porque dicen que es una mandona pero Mary es, ni más ni menos, una mujer que, sencillamente, se viste por los pies y quiere mantener su dignidad a salvo de embestidas machistas. Su carácter es su mejor defensa aunque la condena a la soltería (un crimen imperdonable en esa época).

Algunas de sus vecinas no han sido tan afortunadas como ella.

Su comunidad se enfrenta a un problema. Tres mujeres han enloquecido a consecuencia de las durísimas condiciones que los pioneros de la conquista del Oeste tuvieron que soportar. Estamos hablando de sangre, sudor y lágrimas. Sus maridos no pueden atenderlas y la iglesia metodista les consigue un asilo en su congregación de Iowa. Pero el problema que se plantea es ¿quién va a llevarlas hasta Iowa?. Es un camino largo, difícil y lleno de peligros. Los maridos no pueden abandonar sus granjas. Mary Bee Cuddy se ofrecerá voluntaria para tan difícil misión. O, más bien, una misión imposible hasta que el destino cruza en su camino a un viejo truhán: George Briggs (Tommy Lee Jones), personificación del pragmatismo absoluto. O, al menos, así comienza su relación con Mary.

Y así comienza, también, la parte de la road movie.


Tommy Lee Jones apuesta por un tono realista, dentro de los cánones clásicos cinematográficos, por lo que les advertimos que las escenas descarnadas están aseguradas (la escena en la que tiran a un recién nacido al retrete es breve pero intensísima). Pero la gran baza de la película es, según mi sensibilidad, el emotivo homenaje del director a los cojonazos de todas esas mujeres sin cuya contribución la conquista del Oeste hubiera sido imposible.

Homenaje al que me uno desde esta mi recomendación para que no se pierdan The Homesman y disfruten de unos fuertes personajes principales rodeados de unos estupendos secundarios de lujo. Una amarga historia con intento de redención fallido y final nihilista.

Advertidos quedan.

Estupenda banda sonora.

 

jueves, 9 de octubre de 2014

10 Años de... La Boda de Mr. Lombreeze.

- Homer, ¿sabes por qué me casé contigo?.

- Porque te preñé.

- No. Porque te quiero.



Dedicado a mi esposa. 
Súper temazo de El Rey. 

She Wears My Ring, 
cover de la inmortal La Golondrina (1862, Narciso Serradell)


lunes, 6 de octubre de 2014

200 Años de... La primera expedición internacional sanitaria. Y fue española.

Vacuna viene de vaca.

No se rían que es verdad.

Tuvo que ser un médico rural, cómo no, el que hiciera caso de la sabiduría popular y no tomase por locos a aquellos pueblerinos que juraban que ellos no podían contagiarse de la viruela humana porque ya habían pasado la viruela vacuna, la que le habían contagiado sus animales de granja (mucho menos virulenta). El prohombre al que nos estamos refiriendo se llamaba Dr. Edward Jenner, padre de la inmunología y, sin lugar a dudas, el ser humano que más vidas ha salvado en los 10.000 años que llevamos de civilización. Esto es así.

A la sombra de tan frondoso árbol de sabiduría crecieron otros muchos grandes doctores de entre los que hoy queremos destacar a nuestro compatriota el doctor alicantino Francisco Javier Balmis y Berenguer (1753-1819), un médico militar que impulsó la increíble hazaña que vamos a resumir ahora.

Como ya se pueden imaginar, cuando Jenner publicó sus ideas sobre la vacunación que, básicamente, consistían en la propuesta de infectar a los humanos con la viruela vacuna para inmunizarles de la viruela humana, el bloque reaccionario de turno calificó el método de “anticristiano” pese a que no tenemos constancia de que los inventores del cristianismo supieran casi nada de nada que tuviera que ver con la vida terrenal. 


Supongo que esta obra de Dios les parecería más piadosa.


Pero ya hemos contado, mil y una veces, que en este planeta no se quiere morir ni el tato (fanáticos aparte) y la contundencia de la eficacia de los métodos de Jenner llevaron a su universalización en pocos años.

En 1800 la vacuna llegó a España, solamente 2 años después de que Jenner publicara sus estudios. Y solamente 3 años después, el rey Carlos IV (uno de sus hijos había muerto por causa de la viruela) autorizó la propuesta del Dr. Balmis: vacunar a los habitantes de los dominios de ultramar. Casi nada.

Para ello se desarrolló un plan de vacunación que hoy puede parecer estrambótico pero que, a la postre, supuso la salvación de miles de vidas. El plan era el siguiente. Una expedición recorrería las posesiones españolas, desde Texas a Chile, desde Acapulco a Filipinas, con 22 vacunas.

¿Cómo se podía vacunar a miles de personas con solamente 22 vacunas?. Muy “sencillo”: con 22 vacunas humanas. 22 niños huérfanos fueron inoculados con el virus de la viruela de vaca y viajaron, a lo largo de varias expediciones, durante 11 años “contagiando” y supurando pus para las reservas de todos los hospitales de las antiguas colonias.

El propio Jenner, al enterarse de la noticia, comentó al respecto: “No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este”.

Epílogo añadido el 07/10: La cosa no fue ni mucho menos tan cruel como pueda parecer a nuestros ojos de burgueses del Primer Mundo del desarrollado siglo XXI. A los 22 niños iniciales se les unieron posteriormente otros 80. Un niño solamente podía ser inoculado dos veces. Se inoculaban dos niños por semana. Su destino fue mucho mejor que el de muchos otros huérfanos de la época. La mayoría terminaron siendo acogidos por familias de las zonas a las que salvaron de la viruela. La Corona se comprometió a hacerse cargo de ellos hasta los 21 años. En A Coruña tienen una placa dedicada (los primeros 22 niños eran gallegos) y en Tenerife un monolito también les recuerda 4ever.

Gloria eterna para Jenner, Balmis (que siguió viajando y vacunando pese a sufrir de disentería) y sus ayudantes (el Dr. José Salvani murió con las botas puestas), y, sobre todo, para los 22 héroes huérfanos a quienes, esperemos, Nuestro Señor Jesucristo haya perdonado sus pecados terrenales.

Mi particular homenaje musical.

 

jueves, 2 de octubre de 2014

El cinéfilo bien temperado: Cuando pasan las Cigüeñas (o, como dirían los rusos: Летят журавли).

Traemos hoy a nuestro blog una maravillosa película soviética, un clasicazo imprescindible,
Cuando pasan las Cigüeñas,
 dirigida en 1957 por Mijaíl Kalatozov.

Una obra asombrosa y una de mis películas favoritísimas.


Kruschev, con su famoso informe secreto denunciando los crímenes de Stalin en el XX Congreso del Partico Comunista Soviético de 1956, había aliviado la presión del yugo propagandístico estatal. Y Cuando pasan las Cigüeñas es, posiblemente, la primera gran película soviética sobre la WWII que no se dedicó solamente a glorificar al glorioso Ejército Rojo de Stalin, abriendo el camino para posteriores notables trabajos como la sensacional La infancia de Iván (1962), ópera prima del filósofo-cineasta Tarkovski  o la magistral Balada de un Soldado (Gregori Chukhrai, 1959). 

Tres películas que conforman una Trilogía WWII soviética INDISPENSABLE

Cuando pasan las cigüeñas es, en realidad, la historia de amor de dos jóvenes soviéticos, Boris y Veronika, ante cuyos ojos veremos desfilar el sufrimiento de la población civil durante los trágicos años de la terrible contienda europea. La historia se centra en el personaje femenino de Veronika, una mujer desamparada en un país en guerra, o sea, una de las situaciones más trágicas y desoladoras ante las que un ser humano puede encontrarse.

Boris y Veronika son dos jóvenes enamorados cuyos proyectos de vida en común son truncados por las tropas invasoras nazis. Él es un joven trabajador de una fábrica soviética que impetuosa y fervorosamente se alista voluntario en el Ejército Rojo y parte dispuesto a defender a la Madre Rusia de los boches asesinos.

Tras la dolorosa separación de su amado, Veronika pierde a sus padres durante un bombardeo. Afortunadamente es acogida en el hogar de la familia de Boris cuyo hermano Mark se ha librado de ir al frente por sus supuestas y valiosas habilidades artísticas como concertista de piano. Mark está enamorado de Veronika y aprovechará la ausencia de noticias de Boris desde el frente para acercarse, un poquito más, a ella...


No quiero contar nada más de la trama y advierto que aunque este mini planteamiento pueda parecer folletinesco, el tono de  la película no lo es en absoluto.

El lirismo de la obra de Kalazotov dota al inherente y casi inevitable discurso patriótico de una historia de este estilo (donde Patria = Pueblo pero No a Estado) de un toque humanístico que confiere a esta película el aire de gran cine inmortal e intemporal.

Parece que el mérito de la belleza de las imágenes de Cuando pasan las Cigüeñas corresponde casi a partes iguales a su director y al trabajo del director de fotografía Sergei Urusevski. 

Unas imágenes que, renegando del azucarado y alienante estilo del realismo lúdico - stalinista de décadas anteriores, nos devuelve el aroma de las películas rusas mudas de los años 20, una de las épocas más interesantes de la cinematografía mundial.

Una historia de inocencias y esperanzas rotas por la guerra que estilísticamente es un ejemplo de todo lo que se puede hacer con una cámara de cine (o, al menos, lo que se podía hacer con un cámara de 1957).

Otra lección de cine de de imprescindible visionado. 

No se la pierdan.

Les dejo con una de sus escenas más conocidas y celebradas. Una de ésas de filmoteca como dios manda o, como dice, el bendito usuario que la ha subido a youtube, un "travelling espectacular":

sábado, 27 de septiembre de 2014

Frases de Música. Richard Strauss vs. el Nacionalsocialismo alemán.

"¿Cree usted que yo me conduzco en todos mis actos pensando que soy “alemán”? ¿Cree usted que Mozart era consciente de ser “ario” cuando componía? Sólo conozco dos tipos de personas: las que tienen talento y las que no lo tienen".


Seguimos celebrando durante este año el 150 aniversario del nacimiento de uno de los más grandes genios de la música occidental del pasado siglo: Richard Strauss (1864 - 1949), creador de varias cimas de la música clásica y uno de mis compositores favoritos.


Strauss no era nazi ni antisemita aunque colaboraba con el gobierno alemán (muchas veces, a su pesar). Su acreditado prestigio en vida le permitió escribir insolencias del calibre de las frases que encabezan este post dirigidas al, ni más ni menos, grandísimo hijodeputa de Joseph Goebbels quien se las tragaba sabedor de que el autor de tales palabras, que hubieran conducido a cualquier otro a un destino siniestro, era también el autor de Salomé (1905) y El Caballero de la Rosa (1911) -dos óperas magistrales- y el más grande compositor alemán vivo.

Todavía se la jugó más cuando la Gestapo interceptó una carta suya dirigida a su amigo el gran escritor judío Stefan Zweig en la que decía que "su trabajo como presidente del Consejo de Música del Reich era solamente una actuación". Después de esto, tuvo que renunciar a su cargo, varios de sus estrenos previstos fueron cancelados y, para evitar males mayores, decidió enviar una carta personal a Hitler para la que nunca recibió respuesta.

El flirteo de Strauss con el régimen nazi parece tener su origen en el hecho de que su nuera y, por tanto, sus nietos eran judíos según las racistas leyes alemanas. Strauss pensaba que su prestigio artístico era el mejor escudo protector que podía ofrecer a su familia. De hecho, se cuenta que se plantó a las puertas del campo de concentración de Theresienstadt y le dijo a los soldados de la puerta: "Yo soy Richard Strauss". Su inocencia le hizo creer que esas cuatro palabras bastarían para liberar a la madre de su nuera.

No fue así.

Sepan ustedes que Richard Strauss aprobó el examen final de las autoridades americanas que, tras la guerra, lo absolvieron de cualquier acusación de filonazi.

Es por ello que los Gusanos, todavía hoy, bailamos sus valses.

Bueno, también porque son MARAVILLOSOS
Volumen al máximo (8 minutos).

martes, 23 de septiembre de 2014

Adiós a... Alberto Ruíz-Gallardón Jiménez. El Último Gran Héroe de la Reserva Espiritual de Occidente.

Gallardón se quitó la careta de liberal progre, la de tío enrollado de portada del Zero, la de majorette de la cabalgata del Orgullo Gay y mostró su verdadero rostro de beato cuando le metió mano al aborto. Qué pena. Y es que no es lo mismo tener las responsabilidades pueblerinas de un alcalde que llevar las riendas de los grandes asuntos, los asuntos de Estado.

Y mucho menos de los Más Grandes Asuntos: los asuntos de los Derechos de los Ciudadanos.

La derecha social a veces se autoconvence de que no es tan carca como parece por lo que intenta cambiar su eterno discurso de prohibiciones y restricciones. Así que Gallardón se sacó de la manga lo de "el derecho a la maternidad de las mujeres", un derecho que, por cierto y según su Iglesia Católica, fue sustituido por castigo hace unos 6.000 años ("parirás a tus hijos con dolor", Génesis, 3:16). ¡Pero él nos lo vendió como un logro social por el que había luchar!.

Gallardón se puso el delantal de matrona para perseguir a todos "los malos" que no dejaban ser madres a las mujeres. Lo que NO dijo es quiénes eran los malos: ¿los hombres irresponsables?, ¿los empresarios?, ¿los abortistas?, ¿los padres que las visten como putas?, ¿la sociedad laica?, ¿el capitalismo?, ¿los sodomitas?, ¿el lobby de fabricantes de anticonceptivos?, ¿las chicas webcam que favorecen el onanismo en detrimento del misionero?, ¿las descargas ilegales?. Y no lo decía para no exponer el verdadero color de las plumas de su plumero.

Voy a recordarle a Gallardón dos cosas:

1.- Los abortistas no somos partidarios de que las mujeres aborten, solamente de que aborten si quieren.

2.- Hace muchos años que, con y sin Ley de aborto, con y sin plazos de aborto, muchas madres llevan renunciando a su maternidad (y hombres a su paternidad) porque con sus sueldos no llegan para dar de comer a más de un churumbel. 



Intermedio: Clases de Historia Gusana. Breve Historia del Aborto.

Las mujeres comenzaron a abortar para que en el pueblo no las llamaran putas. Eran los curas y las monjas de Gallardón (dice que es católico) los que las llamaban putas si parían solteras. Y eso le quitaba las ganas incluso a la más valiente de las mamis. Pero siempre ha habido y habrá mujeres valientes, y es por ello que unas cuantas putas decidieron parir solteras. Eran de izquierdas.

Hoy día, los curas y las monjas llaman putas a las mujeres pero no por parir sino por todo lo contrario porque les ha dicho Dios que una madre soltera es menos puta que una madre abortista, ¡una madre soltera ahora es una señorita de derechas como Dios manda!. Hay que ver cómo se moderniza la Iglesia... No se enteran de que las mujeres abortan porque les sale de los ovarios. Y eso, pese a quien pese, es una conquista social y un hito en la carrera hacia la igualdad entre hombres y mujeres.

Fin

Gallardón dijo que "ninguna mujer debería verse obligada a renunciar a la maternidad por un conflicto familiar, laboral o social" y que "van a estar más cerca de las mujeres más vulnerables". Me recuerda a lo que decía su Iglesia cuando proclamaba que ninguna mujer "debería verse obligada a renunciar" al sagrado sacramento del matrimonio por un conflicto familiar, laboral o social y prohibía el divorcio mientras aconsejaba a las mujeres saber encajar con elegancia las hostias del marido.

Gallardón ha hecho el ridículo con su Evangelio del Aborto según San Alberto porque siempre se hace el ridículo cuando se intenta intelectualizar o racionalizar las supersticiones de tus ancestros. Si quiere acercarse a la mujeres más vulnerables que empiece por fijarse en las 350.000 mujeres que mueren todos los años en el mundo intentando parir en condiciones miserables. A esas desdichadas mujeres nadie les pregunta si prefieren preñarse o conocer París. Afortunadamente, las "nuestras" ya pueden elegir. 

Católicos, por favor, no toquéis las narices más, que ya es bastate duro, para hombres y mujeres, renunciar a tantas y tantas cosas por tantos y tantos conflictos familiares, laborales y sociales con los que tenemos que lidiar todos los días. Qué menos que nos dejen renunciar a lo que nos salga de los hu**os.

Así es la derecha tradicionalista, tan hipócrita como siempre: ten muchos hijos, no te separes de tu pareja bajo ningún concepto, fíjate en lo bien que llevan los chinos lo de su esclavitud (qué productivos que son, qué competitivos y cuánto podemos aprender de ellos), no te llenes la boca con tantos "derechos" que te vas a atragantar, ¡la familia es lo más importante!... pero oye, si hay que ir a trabajar a Pernambuco pues te vas y que le den por el culo a tu familia que ya lq verás en Navidades... Lo de siempre: mantener a la masa controlada y en perfecto estado de reproducción.

¿Qué co**nes tiene que ver la promoción de la natalidad con el derecho al aborto libre y gratuito?. Llena España de guarderías públicas y machaca a los empresarios que discriminan a las embarazadas y ya verás cómo pronto volverás a ver el cielo lleno de cigüeñas.

Dicho esto, solamente me queda una cosa que añadir para Gallardón: Hasta la vista, baby!.

Retírate a Yuste, como nuestro Carlos I - V.

El Otoño comienza... ¡ahora!. La Nana de Andrzej Panufnik.

IMPRESIONANTE esta maravillosa nana del gran compositor polaco 
Andrzej Panufnik (1914-1991).

Feliz Otoño.

 

jueves, 18 de septiembre de 2014

The Knick (TV 2014, Steven Soderbergh). Los Hombres, esos animales que hemos llegado tan lejos...

"Pasamos nuestras vidas arremetiendo contra molinos de viento… No podemos conquistar las montañas pero nuestros ferrocarriles viajan a través de ellas con facilidad. No podemos vencer al río pero podemos doblarlo a nuestro antojo y poner diques para nuestros propósitos. Al final los tuneles se derrumbarán y los diques serán rebasados. Los corazones de nuestros pacientes se pararán...

Pero nosotros los humanos podemos dar unos cuantos buenos golpes durante la batalla antes de rendirnos.". 

Doctor John Thackery, Jefe de Cirugía del Hospital Knickerbocker de Nueva York en 1900.



¡¡¡Aaaaaaaaaaamén!!!.

The Knick (10 capítulos) es una serie dirigida para la TV por Steven Soderbergh (con banda sonora electrónica de Cliff Martinez) que cuenta las andanzas de un equipo de cirujanos y enfermeras neoyorkinos liderados por un entusiasta Dr. Thackery quien, como habrán podido leer en su declaración de intenciones del speech que abre esta entrada pronunciado en el funeral de un colega, se entregan en cuerpo y alma a la más noble tarea que un ser humano está llamado a acometer: combatir a la Naturaleza. Porque la Naturaleza (no se engañen) es un mecanismo de selección doloroso, cruel e implacable. Menos mal que Dios nos puso en la Tierra para pararle los pies (nota: Dios no existe, sólo la Ciencia).

El Dr. Thackery (Clive Owen) paga un alto precio por luchar contra los dioses (el castigo que arrastramos los prohombres desde tiempos de Ícaro y Prometeo): Thackery es un yonki de la cocaína al que una enfermera tiene que pinchar su dosis diaria en la vena de su miembro viril porque el resto de los canales habituales los tiene ya destrozados. Thackery pasea por el aparente lado oscuro de la vida que resulta ser el lado luminoso de la Vida. Fuerza los límites de la ética para forzar los límites de la muerte. Todo un figura. Y no es una caricatura.


Así fueron muchos de los pioneros de la cirugía moderna. Un ejemplo de los muchos que encontrarán en la Historia de la Medicina: el doctor Nicolas Chervin se comió los vómitos de un paciente enfermo de la fiebre amarilla para demostrar que esta dolencia no se contagiaba por contacto humano. Por no hablar, de nuevo, de un auténtico mártir de la Ciencia: el húngaro Dr. Ignac Semmelweis murió en 1865 tras cortarse voluntariamente con el mismo bisturí con el que acababa de diseccionar a un cadáver. Quería demostrar que su petición de que los médicos se lavaran las manos antes de asistir a un parto tras manipular los cadáveres de la morgue no era una locura (como todo el  mundo le decía).

De hecho, el personaje del Dr. Thackery está basado en la interesante biografía del Dr. William S. Halsted (1852 – 1922, "La cirugía sería encantadora si no tuvieses que operar"), el inventor los guantes de goma en las operaciones quirúrgicas (1890) y un tipo que personifica, una vez más, eso de que la realidad supera a la ficción.

La serie les ofrece una detallada reconstrucción histórica de los procedimientos quirúrgicos de la época con una ambientación, iluminación y fotografía exquisitas, un poquito de gore justificado por su afán de realismo (aunque por momentos puede resultar algo difícil de ver)..,


una producción por todo lo alto, unas magníficas interpretaciones, unos toques de denuncia social (pobres vs. ricos & negros vs. blancos), una monja que provoca abortos porque está harta de ver morir a jóvenes víctimas de embarazos no deseados, unos conductores de ambulancia que trafican con enfermos, un gerente de hospital que tiene líos con la mafia, un responsable de salud de NY que chantajea a los hospitales y una realización del siglo XXI muy soderberghiana. Todo lo antetior conforma una obra de arte sobresaliente que apunta maneras para colarse en el Top 10 de 2014 (y en buena posición).

No se la pierdan. Es muy buena y un canto a los sacrificios de tantos hombres y mujeres que lucharon (y murieron) por hacer de nuestro planeta un sitio hermoso en el que vivir bien y, casi tan importante, morir como el Hombre manda

lunes, 15 de septiembre de 2014

Grandes Covers (involuntarios) de la Humanidad. Dvorak y Nat King Cole.

Segundo Movimiento (Dumka, Andante con moto), del Quinteto para piano Op. 81 (1887) del genial Antonín Dvorak.

Play it, melómanos del mundo! (13 minutos). 
Para los curiosos: con los 40 primeros segundos..., suficiente para esta entrada.


 

Nature Boy es una (ahora ya clásica) canción compuesta por el majara de Eden Ahbez, cantante norteamericano, abuelo de todos los jipis del mundo. Un moderno de los de verdad que creó, en 1947, esta hermosura...

 

... que, al año siguiente, fue popularizada en todo el mundo gracias a la versión y la inigualable voz de Nat King Cole.


Bellas notas, sin duda. La coincidencia parece ser obra del capricho de las musas que inspiran a los creadores más que del plagio. Pero nunca se sabe...

En cualquier caso, excusa perfecta para escuchar esta música tan indicada para alegrar un lunes.

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